Pandora
Sentí una sombra tras de mí, así que instintivamente me giré. Un chico una cabeza más alto que yo parecía mascullar algo mientras llevaba la vista a su sudadera roja ancha y se recolocaba la mochila vaquera a la espalda. A desgana me quité los auriculares.
_ ¿Qué quieres?_ le pregunté al despistado muchacho moreno de ojos negros haciendo uso de mi bordería. No tenía muchas ganas de entablar una conversación con él, a pesar de su cara dulce y mirada cálida.
_ Sí... Em... Hola. _ tartamudeaba. Noté perfectamente como tomaba aire profundamente para tranquilizarse. "Qué tierno", pensé aunque eso no endulzó mi actitud hacía él. _Estoy buscando la clase... la clase A.13. Creo... La verdad es que no estoy seguro... ¿Sabes dónde está?
Soltó una risita nerviosa.
_ No sé. _dije, aunque sabía la localización el aula que buscaba perfectamente (de hecho al día siguiente tenía clase en ella), pero no quería tener que cuidar de un recién llegado al instituto.
Miró un segundo al suelo para luego mirarme a los ojos. Tiene mérito, la gente suele pensar que tengo la mirada de Medusa y nunca son capaces de comprobarlo. Una lástima, me gustaría convertir a más de uno en piedra.
Miró un segundo al suelo para luego mirarme a los ojos. Tiene mérito, la gente suele pensar que tengo la mirada de Medusa y nunca son capaces de comprobarlo. Una lástima, me gustaría convertir a más de uno en piedra.
_ Gracias. _murmuró con media sonrisa y resignación para luego proseguir su camino.
Lo observé alejarse mientras aspiraba la última bocanada de humo. Tuve una punzada de culpabilidad al dejarlo solo yendo hacia ninguna parte ya que que Bambi me parecía más letal que él.